viernes, 17 de junio de 2011

Machaq Mara: El Retorno de Inti Tata o Willka Tata (por Carlos Choque)


En los próximos días las organizaciones y comunidades aymaras festejarán el “Machaq Mara”, dando así el inicio a un nuevo año en el calendario Aymara. Estas celebraciones también se realizarán de manera masiva en el Perú (Inti Raymi) y en Bolivia. Las actividades en Arica, se desarrollarán en el Cerro Cantaq Collo (Costado Cerro Chuño) y Cerro Pacharcollo (Cerro Sagrado). En Putre la actividad se centrará en el Cerro Calvario de la misma localidad y en Parinacota en las ruinas de un antiguo Pukará, en Camarones centrará sus celebraciones en el poblado de Codpa y General Lagos en la localidad de Visviri.

La medición del tiempo para los aymaras se logra mediante la observación de la Luna y el Sol, cuyos movimientos son registrados en un calendario Lunar (13 meses) y otro Solar (12 meses), que a pesar de tener un número de días y meses distintos, estos son coordinador mediante un calendario intercalado con lo cual ambos sistemas de medición funcionan en perfecta armonía.
El Machaq Mara está íntimamente ligado a la observación de los cuerpos celestes, planetas y constelaciones, durante mucho tiempo se ha tenido la percepción y certeza que los inkas fueron el primer pueblo en observar los cielos y ciertamente no los únicos en rendirle culto al Sol. Los relatos históricos nos muestran que el interés andino por la astronomía tiene una base agraria que antecede a la existencia del Imperio Inka o “Tawantinsuyu”. Si bien, la base del culto solar estuvo asociada a los ciclos agrícolas, éste fue evolucionado hasta convertirse en un elemento central de la religión y la política del Imperio Tiwanaku y más tarde del Tawantinsuyu, trayendo consigo una evolución notable en la preparación y especialización de los astrónomos aymaras y quechuas.
El Historiador Brian Bauer (2003), autor del libro Astronomy and Empire in the Ancient Andes, nos entrega sólidos argumentos científicos que dan cuenta de esta especialización, y nos dice: “existían grandes y complejas celebraciones rituales en y alrededor de la capital imperial, que incluían la observación pública del Sol (...) para lo cual tenían especialistas, quienes supervisaban la programación y llevaban a cabo los aspectos técnicos y ceremoniales de las observaciones astronómicas”. Más información de este tema es posible obtenerla en reportes coetáneos de la conquista española y albores de la colonia en el: Manuscrito de Huarochiri (1608), la Carta Annua (1609) y Guamán Poma de Ayala (1615).
La astronomía en el estado Tiwanaku era practicada por especialistas localizados en los templos y pirámides de la ciudad de Tiwanaku, sin embargo, también había una observación de las estrellas practicada de manera más popular por los campesinos localizados en la costa, serranías y punas.
La observación del sol y la luna, se convirtieron en parte esencial de la vida social, religiosa y política. La gente común usaba el calendario lunar para organizar sus actividades durante el año, conjuntamente con unas cuantas observaciones esporádicas del sol y las estrellas. Sin embargo, tanto en las ciudades de Tiwanaku y Cuzco, se daba mayor importancia a los rituales y los medios con los cuales eran programados. Y la habilidad de marcar y medir el año solar era esencial para las decisiones políticas y religiosas del Estado Aymara e Inka.
El Machaq Mara no solo implica el poder determinar un período cronológico de tiempo, sino que posee una connotación religiosa profunda que hoy estamos redescubriendo. El mundo aymara se encuentra en la búsqueda permanente de comprensión de las leyes de la naturaleza y su armonía (Taypi), el cual logra definir tres conceptos esenciales para comprender el Machaq Mara:
a) , Encuentro en un espacio de coincidencia de polos opuestos que resuelven sus diferencias en la fiesta o en la lucha ritual.
b) Kuti, Resolución de las contradicciones mediante la alternancia en la misma medida.
c) Ch’ajwa, es la oposición no resuelta del enfrentamiento entre las contradicciones.
Esta conceptualización nos permite entender que el sentido del Machaq Mara es el enfrenamiento y la alternancia entre la luz y la oscuridad. Esta alternancia se inicia en julio a diciembre (predominio de la luz) y de enero a junio (Predominio de la oscuridad), por tanto el “Machaq Mara, es la celebración de la época de la luz, el equilibrio y armonía del cosmos”. Durante el esplendor del Tawantinsuyu el Machaq Mara también, fue periodo de iniciación y ordenamiento de los guerreros que juraban proteger los designios y voluntad del Dios Sol.
La celebración del Machaq Mara e Inti Raymi, fue evolucionando hasta convertirse en una festividad de gran solemnidad y protocolo, donde las funciones centrales eran realizadas por sacerdotes y sacerdotisas. Tal era el grado de complejidad de esta fiesta que exigía a todos los súbditos del Tawantinsuyu participar de él en la capital cuzqueña:
“Entonces el Inca elevaba dos grandes vasos de oro llenos de chicha y, mientras invitaba al Inti, el que llevaba en la mano derecha. Compartía el otro con sus parientes, vertiendo pequeñas cantidades de chicha en sus propios vasos. Luego el soberano ordenaba que su ejército y sus súbditos prosiguieran con el homenaje, en el que participaban diversos pueblos, los cuales se adelantaban a ofrecer sus presentes y sus mejores danzas”.
Gracilazo de la Vega agrega: “Ese día, el soberano y sus parientes esperaban descalzos la salida del Sol en la plaza. Puestos en cuclillas ("que entre estos indios es tanto como ponerse de rodillas", aclara el cronista), con los brazos abiertos y dando besos al aire, recibían al astro rey”.
Durante la conquista española la festividad fue tolerada en sus primeros años, para luego ser declarada como un acto de herejía en 1543, prohibida completamente en 1572 por el Virrey Toledo y severamente reprimida por el estado español. Cabe recordar que los vestigios del Machaq Mara e Inti Raymi serán severamente perseguidas por los “Extirpadores de Idolatrías” que destruirán el culto solar haciendo uso de métodos que incluían la tortura y martirio de los profesantes de la religión andina. Es a partir de fines del siglo XVI que la festividad quedó sepultada en el olvido y prohibida, ya que la festividad tenía un profundo sentido religioso y político, lo cual era una grave amenaza al poder colonial. El Dios creador, padre, protector de la humanidad y fuente de la vida quedó entonces sumido en la oscuridad, siendo sus celebrantes exterminados o convertidos a la nueva religión.
Por tal razón no existe registro que dé cuenta del culto al Dios Sol de manera completa, si no más bien el Machaq Mara fue cristianizado y convertido en una festividad agrícola y ganadera durante la colonia y practicado de manera clandestina.
"El Machaq Mara, es el cierre del ciclo que permite encontrar la armonía cósmica en la naturaleza, la sociedad humana y el mundo celestial. Es también la purificación del alma y el espacio humano mediante las fuerzas cósmicas". En este momento de sacrifico ritual, nos dice T.A. Abercrombie [Be Indian, To Be Bolivian. In Indian and Nation State in Latin America], que la entrega de la llama en sacrificio ritual posee un significado relevante, pues “los andinos han considerado que las llamas gozan de una especie de vida social comparable con la humana. Guamán Poma ilustra en varios rituales en los que el emperador Incaico hablaba la "lengua de la llama", diciendo "yn, yn" cuando se preparaba para enviar mensajeros sacrifícales de las llamas al más allá (Guamán Poma: 1980:292). En algunos ritos se enviaban las llamas sacrifícales a sus suertes vestidas de camisetas tejidas de muchos colores, con aretes de oro colgando. Se alimentaba con hojas de Coca y Chicha y a sus pies se colocaba un Kero lleno de chicha de maíz, que al derramarlo con el pie participaba en la ofrenda libatorio”.
La festividad del Machaq Mara
La festividad en tiempos prehispánicos comenzaba una semana antes con la realización de una serie de preparativos técnicos y religiosos a la cual debía concurrir la elite gobernante. Los preparativos poseían el siguiente ciclo y ceremonia:
1. La purificación del alma
a) Para alcanzar la purificación se debía tener un ayuno y abstención sexual de 3 días y noches (días 20,19 y 18 de junio), solo comiendo galletas de quinua y bebiendo agua. No se podía ingerir ni comer sal o ají.
b) No se podían tener relaciones sexuales en este lapso.
c) Peregrinación a las montañas sagradas.
d) Se debía practicar la meditación en las montañas sagradas.
2. Las ceremonias de víspera

a) Concluida la jornada de meditación para alcanzar la paz y la armonía se debe realizar plegarias y ofrendas (mesas) a la madre tierra y los ancestros (Achachilas). En la meditación se debe masticar coca mientras se ora a la Pachamama y al Tata Inti.
b) Se debe observar y estudiar el movimiento de las estrellas (Pleyades y Cruz del sur) y el color y posición de la Madre Luna.
c) Durante la noche se prenden fogatas, se danza y escucha música en honor al Tata Inti y en espera al alba.
d) La entrega de las ofrendas “Wajt’a” (mesas rituales) en los cerros sagrados o en las apachetas (localización de las cruces). Estas mesas que son 4 en total deben contener: hojas de coca, untu (grasa de llama, se elaboran figuras), mullu, K’oa (planta del altiplano que es aceitoso), figuras geométricas o animales plateadas o doradas, panes de oro y plata, dulces (pastillas), lanas de colores, copal(mineral), alcohol, vino, serpentinas y adicionalmente se acompaña de un feto de llama o vicuña (los insumos son adquiribles en distintos puntos de la ciudad).

e) Preparación de comidas para el día de fiesta.
f) Los aumautas y Yatiris leen la hoja de coca, preguntando por el futuro.
3. La ceremonia principal

La ceremonia tiene varios aspectos importantes, uno es el de la religiosidad y espiritualidad entendida como una conjunción con las fuerzas cósmicas, este aspecto abarca una preparación previa para recibir el nacimiento del padre Sol y homenajear a la Pachamama.
a) La ceremonia se practica en los lugares altos (lugares consagrados) donde se espera el Nacimiento del Tata Inti.
b) Es un acto de gran solemnidad donde se debe guardar absoluto silencio y estar de rodillas hasta que el Yatiri ordene lo contrario.

c) A la salida del Sol, los Amautas y Yatiris hacen Mara T’aqa o agradecimiento al Willka(antiguo nombre del Sol) y a la Pachamama con el siguiente rezo:
“¡Oh Sol! Que estás en paz y salvo, alumbra a estas personas que apacientas;
No estén enfermas, guárdalas sanas y salvas”(1).
“Willka Tata, Que este año haya buena cosecha, que no haya hambre”.
d) Mientras se reza se debe estar de rodillas y en parejas (hombre y mujer) dirección del Sol.
e) Luego se depositan las mesas rituales sobre el fuego, el cual es alimentado con alcohol labor que realiza el Yatiri.

f) Este el momento de mayor misticismo, la gente levanta las manos abiertas hacia el Padre Sol, para recibir la energía positiva y debe acoger con gran emoción la fuerza cósmica.
g) Es un momento donde las fuerzas negativas se debe espantar y las penas y preocupaciones liberadas.

h) Este hecho da inicio al nuevo año, que debe ser acompañado de música de zampoñas, bandas o tarkas.
i) Concluida esta parte se debe iniciar la comida ritual, que debe ser por preferencia la Watía (alimento consagrado).

j) En la jornada de la tarde se visita nuevamente las montañas sagradas.

Los aymaras nunca han sido un pueblo de muchas palabras, pues han vivido su fe, han practicado su religión andina (Pj. Berg, 1989) y siguen haciéndolo, en la actualidad la reafirmación de su religión ha traído consigo el rescate de uno de los elementos centrales de sus creencias y fe. Como mencionara Don Fortunato Manzano, hace mucho tiempo el Machaq Mara estaba enterrado, hoy día no, porque así lo dijo el Inka. Por ende el día de hoy el rescate de estas tradiciones y aspectos de la religiosidad andina constituyen parte esencial de la identidad aymara y no constituye una actividad folklórica o un mito contemporáneo como algunos creen, si no por el contrario esta en el colectivo de la gente de los Andes.
El Machaq Mara e Inti Raymi, es el tiempo de encuentro y armonia cósmica que hoy vuelve con fuerza a millones de andinos a lo largo de América.
Jallalla, Machaq Mara. ¡Que la luz del Padre Sol ilumine nuestros corazones y nos depare un futuro mejor y lleno de satisfacciones y buenaventura a nuestra Nueva región!
El autor del texto es profesor de Historia y Magíster en EIB
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